He aquí, el ojo de Jehová sobre los que le temen, Sobre los que esperan en su misericordia Salmo 33.18
Leitura diária na versão Rayana Valera - Espanhol


Proverbios 5
Proverbios 6
Proverbios 7
Gálatas 3.1-14

Proverbios 5


1
HIJO mío, está atento á mi sabiduría, Y á mi inteligencia inclina tu oído
2
Para que guardes consejo, Y tus labios conserven la ciencia.
3
Porque los labios de la extraña destilan miel, Y su paladar es más blando que el aceite
4
Mas su fin es amargo como el ajenjo, Agudo como cuchillo de dos filos.
5
Sus pies descienden á la muerte Sus pasos sustentan el sepulcro:
6
Sus caminos son instables no los conocerás, Si no considerares el camino de vida.
7
Ahora pues, hijos, oidme, Y no os apartéis de las razones de mi boca.
8
Aleja de ella tu camino, Y no te acerques á la puerta de su casa
9
Porque no des á los extraños tu honor, Y tus años á cruel
10
Porque no se harten los extraños de tu fuerza, Y tus trabajos estén en casa del extraño
11
Y gimas en tus postrimerías, Cuando se consumiere tu carne y tu cuerpo,
12
Y digas: ¡Cómo aborrecí el consejo, Y mi corazón menospreció la reprensión
13
Y no oí la voz de los que me adoctrinaban, Y á los que me enseñaban no incliné mi oído!
14
Casi en todo mal he estado, En medio de la sociedad y de la congregación.
15
Bebe el agua de tu cisterna, Y los raudales de tu pozo.
16
Derrámense por de fuera tus fuentes, En las plazas los ríos de aguas.
17
Sean para ti solo, Y no para los extraños contigo.
18
Sea bendito tu manantial Y alégrate con la mujer de tu mocedad.
19
Como cierva amada y graciosa corza, Sus pechos te satisfagan en todo tiempo Y en su amor recréate siempre.
20
¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la ajena, Y abrazarás el seno de la extraña?
21
Pues que los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, Y él considera todas sus veredas.
22
Prenderán al impío sus propias iniquidades, Y detenido será con las cuerdas de su pecado.
23
El morirá por falta de corrección Y errará por la grandeza de su locura.

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Proverbios 6


1
HIJO mío, si salieres fiador por tu amigo, Si tocaste tu mano por el extraño,
2
Enlazado eres con las palabras de tu boca, Y preso con las razones de tu boca.
3
Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate, Ya que has caído en la mano de tu prójimo: Ve, humíllate, y asegúrate de tu amigo.
4
No des sueño á tus ojos, Ni á tus párpados adormecimiento.
5
Escápate como el corzo de la mano del cazador, Y como el ave de la mano del parancero.
6
Ve á la hormiga, oh perezoso Mira sus caminos, y sé sabio
7
La cual no teniendo capitán, Ni gobernador, ni señor,
8
Prepara en el verano su comida Y allega en el tiempo de la siega su mantenimiento.
9
Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño?
10
Un poco de sueño, un poco de dormitar, Y cruzar por un poco las manos para reposo:
11
Así vendrá tu necesidad como caminante, Y tu pobreza como hombre de escudo.
12
El hombre malo, el hombre depravado, Anda en perversidad de boca
13
Guiña de sus ojos, habla con sus pies, Indica con sus dedos
14
Perversidades hay en su corazón, anda pensando mal en todo tiempo Enciende rencillas.
15
Por tanto su calamidad vendrá de repente Súbitamente será quebrantado, y no habrá remedio.
16
Seis cosas aborrece Jehová, Y aun siete abomina su alma:
17
Los ojos altivos, la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente,
18
El corazón que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal,
19
El testigo falso que habla mentiras, Y el que enciende rencillas entre los hermanos.
20
Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, Y no dejes la enseñanza de tu madre:
21
Atalos siempre en tu corazón, Enlázalos á tu cuello.
22
Te guiarán cuando anduvieres cuando durmieres te guardarán Hablarán contigo cuando despertares.
23
Porque el mandamiento es antorcha, y la enseñanza luz Y camino de vida las reprensiones de la enseñanza:
24
Para que te guarden de la mala mujer, De la blandura de la lengua de la extraña.
25
No codicies su hermosura en tu corazón, Ni ella te prenda con sus ojos:
26
Porque á causa de la mujer ramera es reducido el hombre á un bocado de pan Y la mujer caza la preciosa alma del varón.
27
¿Tomará el hombre fuego en su seno, Sin que sus vestidos se quemen?
28
¿Andará el hombre sobre las brasas, Sin que sus pies se abrasen?
29
Así el que entrare á la mujer de su prójimo No será sin culpa cualquiera que la tocare.
30
No tienen en poco al ladrón, cuando hurtare Para saciar su alma teniendo hambre:
31
Empero tomado, paga las setenas, Da toda la sustancia de su casa.
32
Mas el que comete adulterio con la mujer, es falto de entendimiento: Corrompe su alma el que tal hace.
33
Plaga y vergüenza hallará Y su afrenta nunca será raída.
34
Porque los celos son el furor del hombre, Y no perdonará en el día de la venganza.
35
No tendrá respeto á ninguna redención Ni querrá perdonar, aunque multipliques los dones.

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Proverbios 7


1
HIJO mío, guarda mis razones, Y encierra contigo mis mandamientos.
2
Guarda mis mandamientos, y vivirás Y mi ley como las niñas de tus ojos.
3
Lígalos á tus dedos Escríbelos en la tabla de tu corazón.
4
Di á la sabiduría: Tú eres mi hermana Y á la inteligencia llama parienta:
5
Para que te guarden de la mujer ajena, Y de la extraña que ablanda sus palabras.
6
Porque mirando yo por la ventana de mi casa, Por mi celosía,
7
Vi entre los simples, Consideré entre los jóvenes, Un mancebo falto de entendimiento,
8
El cual pasaba por la calle, junto á la esquina de aquella, E iba camino de su casa,
9
A la tarde del día, ya que oscurecía, En la oscuridad y tiniebla de la noche.
10
Y he aquí, una mujer que le sale al encuentro Con atavío de ramera, astuta de corazón,
11
Alborotadora y rencillosa, Sus pies no pueden estar en casa
12
Unas veces de fuera, ó bien por las plazas, Acechando por todas las esquinas.
13
Y traba de él, y bésalo Desvergonzó su rostro, y díjole:
14
Sacrificios de paz había prometido, Hoy he pagado mis votos
15
Por tanto he salido á encontrarte, Buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado.
16
Con paramentos he ataviado mi cama, Recamados con cordoncillo de Egipto.
17
He sahumado mi cámara Con mirra, áloes, y cinamomo.
18
Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana Alegrémonos en amores.
19
Porque el marido no está en casa, Hase ido á un largo viaje:
20
El saco de dinero llevó en su mano El día señalado volverá á su casa.
21
Rindiólo con la mucha suavidad de sus palabras, Obligóle con la blandura de sus labios.
22
Vase en pos de ella luego, Como va el buey al degolladero, Y como el loco á las prisiones para ser castigado
23
Como el ave que se apresura al lazo, Y no sabe que es contra su vida, Hasta que la saeta traspasó su hígado.
24
Ahora pues, hijos, oidme, Y estad atentos á las razones de mi boca.
25
No se aparte á sus caminos tu corazón No yerres en sus veredas.
26
Porque á muchos ha hecho caer heridos Y aun los más fuertes han sido muertos por ella.
27
Caminos del sepulcro son su casa, Que descienden á las cámaras de la muerte.

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Gálatas 3

1-14
1
¡OH Gálatas insensatos! ¿quién os fascinó, para no obedecer á la verdad, ante cuyos ojos Jesucristo fué ya descrito como crucificado entre vosotros?
2
Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, ó por el oir de la fe?
3
¿Tan necios sois? ¿habiendo comenzado por el Espíritu, ahora os perfeccionáis por la carne?
4
¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si empero en vano.
5
Aquel, pues, que os daba el Espíritu, y obraba maravillas entre vosotros ¿hacíalo por las obras de la ley, ó por el oir de la fe?
6
Como Abraham creyó á Dios, y le fué imputado á justicia.
7
Sabéis por tanto, que los que son de fe, los tales son hijos de Abraham.
8
Y viendo antes la Escritura que Dios por la fe había de justificar á los Gentiles, evangelizó antes á Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.
9
Luego los de la fe son benditos con el creyente Abraham.
10
Porque todos los que son de las obras de la ley, están bajo de maldición. Porque escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas que están escritas en el libro de la ley, para hacerlas.
11
Mas por cuanto por la ley ninguno se justifica para con Dios, queda manifiesto: Que el justo por la fe vivirá.
12
La ley también no es de la fe sino, El hombre que los hiciere, vivirá en ellos.
13
Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito cualquiera que es colgado en madero:)
14
Para que la bendición de Abraham fuese sobre los Gentiles en Cristo Jesús para que por la fe recibamos la promesa del Espíritu.

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