Para que yo vea el bien de tus escogidos, Para que me goce en la alegría de tu gente, Y me gloríe con tu heredad. Salmo 106.5
Leitura diária na versão Rayana Valera - Español


Isaias 61
Isaias 62
Isaias 63
2 Timoteo 4

Isaias 61


1
EL espíritu del Señor Jehová es sobre mí, porque me ungió Jehová hame enviado á predicar buenas nuevas á los abatidos, á vendar á los quebrantados de corazón, á publicar libertad á los cautivos, y á los presos abertura de la cárcel
2
A promulgar año de la buena voluntad de Jehová, y día de venganza del Dios nuestro á consolar á todos los enlutados
3
A ordenar á Sión á los enlutados, para darles gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar del luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.
4
Y edificarán los desiertos antiguos, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades asoladas, los asolamientos de muchas generaciones.
5
Y estarán extranjeros, y apacentarán vuestras ovejas, y los extraños serán vuestros labradores y vuestros viñadores.
6
Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová, ministros del Dios nuestro seréis dichos: comeréis las riquezas de las gentes, y con su gloria seréis sublimes.
7
En lugar de vuestra doble confusión, y de vuestra deshonra, os alabarán en sus heredades por lo cual en sus tierras poseerán doblado, y tendrán perpetuo gozo.
8
Porque yo Jehová soy amador del derecho, aborrecedor del latrocinio para holocausto por tanto afirmaré en verdad su obra, y haré con ellos pacto perpetuo.
9
Y la simiente de ellos será conocida entre las gentes, y sus renuevos en medio de los pueblos todos los que los vieren, los conocerán, que son simiente bendita de Jehová.
10
En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios porque me vistió de vestidos de salud, rodeóme de manto de justicia, como á novio me atavió, y como á novia compuesta de sus joyas.
11
Porque como la tierra produce su renuevo, y como el huerto hace brotar su simiente, así el Señor Jehová hará brotar justicia y alabanza delante de todas las gentes.

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Isaias 62


1
POR amor de Sión no callaré, y por amor de Jerusalem no he de parar, hasta que salga como resplandor su justicia, y su salud se encienda como una antorcha.
2
Entonces verán las gentes tu justicia, y todos los reyes tu gloria y te será puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehová nombrará.
3
Y serás corona de gloria en la mano de Jehová, y diadema de reino en la mano del Dios tuyo.
4
Nunca más te llamarán Desamparada, ni tu tierra se dirá más Asolamiento sino que serás llamada Hephzibah, y tu tierra, Beulah porque el amor de Jehová será en ti, y tu tierra será casada.
5
Pues como el mancebo se casa con la virgen, se casarán contigo tus hijos y como el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el Dios tuyo.
6
Sobre tus muros, oh Jerusalem, he puesto guardas todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no ceséis,
7
Ni le deis tregua, hasta que confirme, y hasta que ponga á Jerusalem en alabanza en la tierra.
8
Juró Jehová por su mano derecha, y por el brazo de su fortaleza: Que jamás daré tu trigo por comida á tus enemigos, ni beberán los extraños el vino que tú trabajaste:
9
Mas los que lo allegaron lo comerán, y alabarán á Jehová y los que lo cogieron, lo beberán en los atrios de mi santuario.
10
Pasad, pasad por las puertas barred el camino al pueblo allanad, allanad la calzada, quitad las piedras, alzad pendón á los pueblos.
11
He aquí que Jehová hizo oir hasta lo último de la tierra: Decid á la hija de Sión: He aquí viene tu Salvador he aquí su recompensa con él, y delante de él su obra.
12
Y llamarles han Pueblo Santo, Redimidos de Jehová y á ti te llamarán Ciudad Buscada, no desamparada.

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Isaias 63


1
¿QUIÉN es éste que viene de Edom, de Bosra con vestidos bermejos? ¿éste hermoso en su vestido, que marcha en la grandeza de su poder? Yo, el que hablo en justicia, grande para salvar.
2
¿Por qué es bermejo tu vestido, y tus ropas como del que ha pisado en lagar?
3
Pisado he yo solo el lagar, y de los pueblos nadie fué conmigo: pisélos con mi ira, y hollélos con mi furor y su sangre salpicó mis vestidos, y ensucié todas mis ropas.
4
Porque el día de la venganza está en mi corazón, y el año de mis redimidos es venido.
5
Y miré y no había quien ayudará, y maravilléme que no hubiera quien sustentase: y salvóme mi brazo, y sostúvome mi ira.
6
Y con mi ira hollé los pueblos, y embriaguélos de mi furor, y derribé á tierra su fortaleza.
7
De las misericordias de Jehová haré memoria, de las alabanzas de Jehová, conforme á todo lo que Jehová nos ha dado, y de la grandeza de su beneficencia hacia la casa de Israel, que les ha hecho según sus misericordias, y según la multitud de sus miseraciones.
8
Porque dijo: Ciertamente mi pueblo son, hijos que no mienten y fué su Salvador.
9
En toda angustia de ellos él fué angustiado, y el ángel de su faz los salvó: en su amor y en su clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días del siglo.
10
Mas ellos fueron rebeldes, é hicieron enojar su espíritu santo por lo cual se les volvió enemigo, y él mismo peleó contra ellos.
11
Empero acordóse de los días antiguos, de Moisés y de su pueblo, diciendo: ¿Dónde está el que les hizo subir de la mar con el pastor de su rebaño? ¿dónde el que puso en medio de él su espíritu santo?
12
¿El que los guió por la diestra de Moisés con el brazo de su gloria el que rompió las aguas delante de ellos, haciéndose así nombre perpetuo?
13
¿El que los condujo por los abismos, como un caballo por el desierto, sin que tropezaran?
14
El espíritu de Jehová los pastoreó, como á una bestia que desciende al valle así pastoreaste tu pueblo, para hacerte nombre glorioso.
15
Mira desde el cielo, y contempla desde la morada de tu santidad y de tu gloria: ¿dónde está tu celo, y tu fortaleza, la conmoción de tus entrañas y de tus miseraciones para conmigo? ¿hanse estrechado?
16
Tú empero eres nuestro padre, si bien Abraham nos ignora, é Israel no nos conoce: tú, oh Jehová, eres nuestro padre nuestro Redentor perpetuo es tu nombre.
17
¿Por qué, oh Jehová, nos has hecho errar de tus caminos, y endureciste nuestro corazón á tu temor? Vuélvete por amor de tus siervos, por las tribus de tu heredad.
18
Por poco tiempo lo poseyó el pueblo de tu santidad: nuestros enemigos han hollado tu santuario.
19
Hemos venido á ser como aquellos de quienes nunca te enseñoreaste, sobre los cuales nunca fué llamado tu nombre.

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2 Timoteo 4


1
REQUIERO yo pues delante de Dios, y del Señor Jesucristo, que ha de juzgar á los vivos y los muertos en su manifestación y en su reino.
2
Que prediques la palabra que instes á tiempo y fuera de tiempo redarguye, reprende exhorta con toda paciencia y doctrina.
3
Porque vendrá tiempo cuando ni sufrirán la sana doctrina antes, teniendo comezón de oir, se amotonarán maestros conforme á sus concupiscencias,
4
Y apartarán de la verdad el oído y se volverán á las fábulas.
5
Pero tú vela en todo, soporta las aflicciones, haz la obra de evangelista, cumple tu ministerio.
6
Porque yo ya estoy para ser ofrecido, y el tiempo de mi partida está cercano.
7
He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.
8
Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día y no sólo á mí, sino también á todos los que aman su venida.
9
Procura venir presto á mí:
10
Porque Demas me ha desamparado, amando este siglo, y se ha ido á Tesalónica Crescente á Galacia, Tito á Dalmacia.
11
Lucas solo está conmigo. Toma á Marcos, y traéle contigo porque me es útil para el ministerio.
12
A Tychîco envié á Efeso.
13
Trae, cuando vinieres, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo: y los libros, mayormente los pergaminos.
14
Alejandro el calderero me ha causado muchos males: el Señor le pague conforme á sus hechos.
15
Guárdate tú también de él que en grande manera ha resistido á nuestras palabras.
16
En mi primera defensa ninguno me ayudó, antes me desampararon todos: no les sea imputado.
17
Mas el Señor me ayudó, y me esforzó para que por mí fuese cumplida la predicación, y todos los Gentiles oyesen y fuí librado de la boca del león.
18
Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial: al cual sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.
19
Saluda á Prisca y á Aquila, y á la casa de Onesíforo.
20
Erasto se quedó en Corinto y á Trófimo dejé en Mileto enfermo.
21
Procura venir antes del invierno. Eubulo te saluda, y Pudente, y Lino, y Claudia, y todos los hermanos.
22
El Señor Jesucristo sea con tu espíritu. La gracia sea con vosotros. Amén. epístola á Timoteo, el cual fué el primer obispo ordenado en Efeso, fué escrita de Roma, cuando Pablo fué presentado la segunda vez á César Nerón.

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