Nuestro socorro es en el nombre de Jehová, Que hizo el cielo y la tierra. Salmo 124.8
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Isaias 9
Isaias 10
Hebreus 5.11->
Hebreus 6.1-20

Isaias 9


1
AUNQUE no será esta oscuridad tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez á la tierra de Zabulón, y á la tierra de Nephtalí y después cuando agravaron por la vía de la mar, de esa parte del Jordán, en Galilea de las gentes.
2
El pueblo que andaba en tinieblas vió gran luz: los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.
3
Aumentando la gente, no aumentaste la alegría. Alegraránse delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos.
4
Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su exactor, como en el día de Madián.
5
Porque toda batalla de quien pelea es con estruendo, y con revolcamiento de vestidura en sangre: mas esto será para quema, y pábulo del fuego.
6
Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado y el principado sobre su hombro: y llamaráse su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.
7
Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán término, sobre el trono de David, y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
8
El Señor envió palabra á Jacob, y cayó en Israel.
9
Y la sabrá el pueblo, todo él, Ephraim y los moradores de Samaria, que con soberbia y con altivez de corazón dicen:
10
Los ladrillos cayeron, mas edificaremos de cantería cortaron los cabrahigos, mas cedros pondremos en su lugar.
11
Empero Jehová ensalzará los enemigos de Rezín contra él, y juntará sus enemigos
12
De oriente los Siros, y los Filisteos de poniente y con toda la boca se tragarán á Israel. Ni con todo eso ha cesado su furor, antes todavía su mano extendida.
13
Mas el pueblo no se convirtió al que lo hería, ni buscaron á Jehová de los ejércitos.
14
Y Jehová cortará de Israel cabeza y cola, ramo y caña en un mismo día.
15
El viejo y venerable de rostro es la cabeza: el profeta que enseña mentira, este es cola.
16
Porque los gobernadores de este pueblo son engañadores y sus gobernados, perdidos.
17
Por tanto, el Señor no tomará contentamiento en sus mancebos, ni de sus huérfanos y viudas tendrá misericordia: porque todos son falsos y malignos, y toda boca habla despropósitos. Con todo esto no ha cesado su furor, antes todavía su mano extendida.
18
Porque la maldad se encendió como fuego, cardos y espinas devorará y encenderáse en lo espeso de la breña, y serán alzados como humo.
19
Por la ira de Jehová de los ejércitos se oscureció la tierra, y será el pueblo como pábulo del fuego: el hombre no tendrá piedad de su hermano.
20
Cada uno hurtará á la mano derecha, y tendrá hambre y comerá á la izquierda, y no se hartará: cada cual comerá la carne de su brazo:
21
Manasés á Ephraim, y Ephraim á Manasés, y entrambos contra Judá. Ni con todo esto ha cesado su furor, antes todavía extendida su mano.

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Isaias 10


1
¡AY de los que establecen leyes injustas, y determinando prescriben tiranía,
2
Por apartar del juicio á los pobres, y por quitar el derecho á los afligidos de mi pueblo por despojar las viudas, y robar los huérfanos!
3
¿Y qué haréis en el día de la visitación? ¿y á quién os acogeréis que os ayude, cuando viniere de lejos el asolamiento? ¿y en dónde dejaréis vuestra gloria?
4
Sin mí se inclinarán entre los presos, y entre los muertos caerán. Ni con todo esto ha cesado su furor, antes todavía extendida su mano.
5
Oh Assur, vara y bastón de mi furor: en su mano he puesto mi ira.
6
Mandaréle contra una gente fementida, y sobre el pueblo de mi ira le enviaré, para que quite despojos, y arrebate presa, y que lo ponga á ser hollado como lodo de las calles.
7
Aunque él no lo pensará así, ni su corazón lo imaginará de esta manera sino que su pensamiento será desarraigar y cortar gentes no pocas.
8
Porque él dice: Mis príncipes ¿no son todos reyes?
9
¿No es Calno como Carchêmis, Hamath como Arphad, y Samaria como Damasco?
10
Como halló mi mano los reinos de los ídolos, siendo sus imágenes más que Jerusalem y Samaria
11
Como hice á Samaria y á sus ídolos, ¿no haré también así á Jerusalem y á sus ídolos?
12
Mas acontecerá que después que el Señor hubiere acabado toda su obra en el monte de Sión, y en Jerusalem, visitaré sobre el fruto de la soberbia del corazón del rey de Asiria, y sobre la gloria de la altivez de sus ojos.
13
Porque dijo: Con la fortaleza de mi mano lo he hecho, y con mi sabiduría porque he sido prudente: y quité los términos de los pueblos, y saqué sus tesoros, y derribé como valientes los que estaban sentados:
14
Y halló mi mano como nido las riquezas de los pueblos y como se cogen los huevos dejados, así me apoderé yo de toda la tierra y no hubo quien moviese ala, ó abriese boca y graznase.
15
¿Gloriaráse el hacha contra el que con ella corta? ¿se ensoberbecerá la sierra contra el que la mueve? como si el bordón se levantase contra los que lo levantan como si se levantase la vara: ¿no es leño?
16
Por tanto el Señor Jehová de los ejércitos enviará flaqueza sobre sus gordos y debajo de su gloria encenderá encendimiento, como ardor de fuego.
17
Y la luz de Israel será por fuego, y su Santo por llama que abrase y consuma en un día sus cardos y sus espinas.
18
La gloria de su bosque y de su campo fértil consumirá, desde el alma hasta la carne: y vendrá á ser como abanderado en derrota.
19
Y los árboles que quedaren en su bosque, serán en número que un niño los pueda contar.
20
Y acontecerá en aquel tiempo, que los que hubieren quedado de Israel, y los que hubieren quedado de la casa de Jacob, nunca más estriben sobre el que los hirió sino que se apoyarán con verdad en Jehová Santo de Israel.
21
Las reliquias se convertirán, las reliquias de Jacob, al Dios fuerte.
22
Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas de la mar, las reliquias de él se convertirán: la destrucción acordada rebosará justicia.
23
Pues el Señor Jehová de los ejércitos hará consumación y fenecimiento en medio de la tierra.
24
Por tanto el Señor Jehová de los ejércitos dice así: Pueblo mío, morador de Sión, no temas de Assur. Con vara te herirá, y contra ti alzará su palo, á la manera de Egipto:
25
Mas de aquí á muy poco tiempo, se acabará el furor y mi enojo, para fenecimiento de ellos.
26
Y levantará Jehová de los ejércitos azote contra él, cual la matanza de Madián en la peña de Oreb: y alzará su vara sobre la mar, según hizo por la vía de Egipto.
27
Y acaecerá en aquel tiempo, que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se empodrecerá por causa de la unción.
28
Vino hasta Ajad, pasó hasta Migrón en Michmas contará su ejército:
29
Pasaron el vado alojaron en Geba: Ramá tembló Gabaa de Saúl huyó.
30
Grita en alta voz, hija de Galim haz que se oiga hacia Lais, pobrecilla Anathoth.
31
Madmena se alborotó: los moradores de Gebim se juntarán.
32
Aún vendrá día cuando reposará en Nob: alzará su mano al monte de la hija de Sión, al collado de Jerusalem.
33
He aquí el Señor Jehová de los ejércitos desgajará el ramo con fortaleza: y los de grande altura serán cortados, y los altos serán humillados.
34
Y cortará con hierro la espesura del bosque, y el Líbano caerá con fortaleza.

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Hebreus 5

11->
11
Del cual tenemos mucho que decir, y dificultoso de declarar, por cuanto sois flacos para oir.
12
Porque debiendo ser ya maestros á causa del tiempo, tenéis necesidad de volver á ser enseñados cuáles sean los primeros rudimentos de las palabras de Dios y habéis llegado á ser tales que tengáis necesidad de leche, y no de manjar sólido.
13
Que cualquiera que participa de la leche, es inhábil para la palabra de la justicia, porque es niño
14
Mas la vianda firme es para los perfectos, para los que por la costumbre tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

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Hebreus 6

1-20
1
POR tanto, dejando la palabra del comienzo en la doctrina de Cristo, vamos adelante á la perfección no echando otra vez el fundamento no arrepentimiento de obras muertas, y de la fe en Dios,
2
De la doctrina de bautismos, y de la imposición de manos, y de la resurrección de los muertos, y del juicio eterno.
3
Y esto haremos á la verdad, si Dios lo permitiere.
4
Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron el don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo.
5
Y asimismo gustaron la buena palabra de Dios, y las virtudes del siglo venidero,
6
Y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios, y exponiéndole á vituperio.
7
Porque la tierra que embebe el agua que muchas veces vino sobre ella, y produce hierba provechosa á aquellos de los cuales es labrada, recibe bendición de Dios:
8
Mas la que produce espinas y abrojos, es reprobada, y cercana de maldición cuyo fin será el ser abrasada.
9
Pero de vosotros, oh amados, esperamos mejores cosas, y más cercanas á salud, aunque hablamos así.
10
Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado á su nombre, habiendo asistido y asistiendo aún á los santos.
11
Mas deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el cabo, para cumplimiento de la esperanza:
12
Que no os hagáis perezosos, mas imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.
13
Porque prometiendo Dios á Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo,
14
Diciendo: De cierto te bendeciré bendiciendo, y multiplicando te multiplicaré.
15
Y así, esperando con largura de ánimo, alcanzó la promesa.
16
Porque los hombres ciertamente por el mayor que ellos juran: y el fin de todas sus controversias es el juramento para confirmación.
17
Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente á los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento
18
Para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo, los que nos acogemos á trabarnos de la esperanza propuesta:
19
La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que entra hasta dentro del velo
20
Donde entró por nosotros como precursor Jesús, hecho Pontífice eternalmente según el orden de Melchîsedec.

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